domingo, 6 de julio de 2014

SAN FRANCISCO





Siempre pensé, que el firmamento era la morada
Aun en las tardes, rasgadas por la lluvia
Navegaría en las nubes blanquecinas
Frecuentando la morada de las hadas
Respirare los aires celestiales
Arrullare los trinos otoñales
No llegare a los abismos infernales
Comprendo las pasiones, y el trinar de las palmeras
Imploro la bendición de los azulados cielos
Siento placer, amor y poesía
Comprendo el origen de la vida
Ofrezco amor, para alcanzar el cielo

No hay comentarios.: