jueves, 26 de junio de 2014

RISARALDA





Radiante como el sol de la mañana
Intrépido como el cóndor de los andes
Serenatas de amor, se escuchan en las tardes
Abre su corazón la mujer en la cabaña
Respira pasión y el juego arde
A la amistad las olas se expanden
Luces de amor que nunca nos engañan
Dorados atardeceres nos expanden
Allí esta Dios, en sus entrañas

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