viernes, 6 de junio de 2014

PEÑA DE BARRO





Penetro la mirada suavemente
En el cuerpo de la mujer hermosa
Ñapa quería, y le obsequio una rosa
Así permaneció majestuosa
Destellos de pasión me enloquecieron
En el cuerpo la sangre se agitaba
Buscando el néctar de sus labios rojos
Acariciando el cuerpo nacarado
Rumores de otros siglos me aplacaron
Recorridos de orgasmos se juntaron
Oculta estaba la felicidad entre los cuerpos

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