lunes, 3 de septiembre de 2012

SAN PEDRO





Suspiraba la alondra aquella noche
A la muerte esperaba cariñosa
No hubo llanto, ni dolor en la choza
Placentero el alma viajaba en coche
El amor danzaba silencioso
Dejo su huella en Mayo florecido
Recorrió el rio embravecido
Ocupo el cielo generoso

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