sábado, 17 de diciembre de 2011

MARTINEZ DE LA TORRE




Mantuve la calma que abanica el alma
Al escuchar la música divina
Replicaban las campanas con calma
Toda emoción, llegaba cristalina
Intensas las emociones regresaban
Nostalgias de amores infinitos
Encontraban la calma en la senectud bendita
Zumbidos celestiales se escucharon
Dejaron huellas en el pasado
Esferas celestiales nos alumbra
La luz que refleja es iracunda
A los atardeceres mira con tristeza
Todos escuchamos al alma enamorada
Orbitaremos en los oasis del olvido
Respiraremos las emociones sin sentido
Recordaremos los aromas que se han ido
Evocaremos a Dios, escucharemos el silencio

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