sábado, 17 de diciembre de 2011

ACAMBARO




Acercose una vez un peregrino
Caminante de montañas y de mares
A un árbol solitario en el camino
Mecido por las brisas matinales
Buscaba descanso para el cuerpo y para el alma
Ansiedad que nublaba los sentidos
Recostado en su sombra, encontró lo que buscaba
Ofrece el árbol ilusiones a los peregrinos

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