domingo, 22 de agosto de 2010

RICARDO

Radiante en el trabajo matutino
Iluminado con dones celestiales
Comprendió que la vida era risueña
Amigo fue de toda la vereda
Ríos de saber lo persiguieron
Danzo la paz y la alegría
Orbita en los aires y en los rios

JAIME

Jilguero que cantaba en las mañanas
Agradeciendo las riquezas de la vida
Imaginaba los cielos prometidos
Mucha pasión derramo su joven alma
Encontró la misión, en esta vida

PUBENZA

Poderes misteriosos la adornaban
Ubicuidad tuvo en otros mundos
Brillo con su belleza entre las bellas
Encontró su pasión y su ambrosia
Nació feliz en la tierra prometida
Zumbidos de emoción la cautivaron
A los hijos les entrego el pergamino

FEDERICO

Fueron honrados y valientes en su época
Encontraron en el campo las caricias
Dieron ejemplo de amor y de esperanza
Encontraron mujeres seductoras
Recorrieron los campos silenciosos
Ilusionados se elevaron a las nubes
Creyendo que el universo se movía
Orgulloso se sienten los paisanos

FERNANDO

Firmeza de coraje y valentía
Estuvo atento en labrar la tierra
Recorrió las playas silenciosas
Nació para el amor y su destino
Agradeció las alegrías de la vida
Navega en el ocaso complacido
Descanso espera al lado de su amada
Obtiene los frutos de la vida

FLORA

Fantástica ilusión de los altares
Lagos repletos de pasiones sanas
Ondinas que semejan arboledas
Racimos de granadas frutecidas
Azucenas cultivaste en tu calvario

ALICIA

Antes del atardecer fue conquistada
Linda mujer de ojos sonadores
Inclino la cabeza en su porteño
Cien besos penetraban en la mente
Inspirada en los mares y en los vientos
Amores replico sin ser correspondido

ALBERTO

Amigo de los pocos en la vida
Locuaz, parlanchina y lisonjero’
Brilla con suerte generosa
Espera sacarle dardos a la vida
Recorre la vida alegremente
Tiembla de amor por sus hijos sabiamente
Oriento su ingenio y su hidalguía

GUILLERMO

Gozó la juventud en esta vida
Utilizo la suerte mañanera
Ilusionadas dejaba a las mujeres
Las enamoraba y las dejaba simplemente
Los amores que tuvo fueron muchos
En los poblados la fama ya llegaba
Recorrió la vida alegremente
Momentos de emoción lo acariciaban
Organiza el ocaso de los años

ULDARICO

Un amante del campo y la ternura
La luz ilumino aquellos días
Dardos de amor se escuchan por los aires
A los hijos enseno sabiduría
Racimos de oraciones cultivaba’
Ingeniosa la vida transcurría
Cerdos fue su obsesión de aquellos días
Organizo una empresa hermosa

TELBINA

Tuve miedo al mirarte
Eran tus ojos más brillantes que una hoguera
Lejanos pensamientos, a mi juventud llegaba
Bucaneros fueron, la gente que amaron
Ilusionados estaban por conquistar tu alma
No tuvo esperanza en la conquista
Amigable se despidió el amor

ALBA

Ambiciono ser monja, pero fue poseída
Locos recuerdos en el ocaso tuvo
Bellos fueron sus labios y sus besos
Apasionados de por vida

FABIO

Feliz fue con las pasiones terrenales
Acaricio los jardines florecidos
Brillo con amores y amoríos
Ilusionado busco la blanca estrella
Obtuvo los misterios y la luz

ALONSO

Amante de las carnes en la tierra
Luces de amor se encuentran en el alma
Ofreció la muerte silenciosa
Nevó temprano en la primavera de sus anos
Supo amar la gente de su tierra
Obediente partió a mundos superiores

ALBERTO

Amable ingeniero y peregrino
Logro brillar en el azul celeste
Busco la vida con la mujer amada
Encontró con ella el placer que da la vida
Recuerdo de otras tierras no concibe
Toma la vida con sabor vida
Organiza la vida alegremente

BERNARDO

Bebedor y amigo de las bromas
Encontró la paz en la Hidalgia
Recogió los laureles del destino
Nació cantando, y cantando vivió
Amo las mujeres pueblerinas
Relaciones tuvo con las musas
Descubrió los nidos escondidos
Oscuros cielos encontró en el camino

NINA

Nunca tuvo otro amor que su rosario
Iniciaba los rezos al terminar el día
Nubes cargadas de luceros tuvo
Amo la paz y creyó en la eternidad

ELISA

Era una mujer hermosa tierna y generosa
Lisonjas le sobraban en la vida
Iluminada, belleza y amoríos
Soles parecían sus ojos
Atraía la caricia de los vientos

BELIA

Belleza y simpatía tenía
Elegancia, inteligencia y nobleza poseía
Los cocuyos la miraban por la noche
Imaginaban los cielos prometidos
Arrimaron en las noches invernales

ISABEL

Invitaba a conquistar la tierra
Siempre activa hermosa y apasionada
Amistad tuvo, con la mitad del pueblo
Besos brotaron de sus labios rojos
Eran como racimos de luceros
Lejanos horizontes esperan su partida

MARGARITA

Mujeres de tu belleza, no han nacido
Arribaste a los puertos en atardeceres hermosos
Reuniste en la vida, un ramillete de hijos
Gustaría de tu amor amistad y belleza
Al trabajo lo amo con pasión intensa
Recuerdos verdaderos, tengo de su nobleza
Inspirabas confianza, dulzura y esperanza
Tenía la puerta abierta para hacer el bien
Antes de progresar quiso ayudar

SOFIA

Su permanencia en esta tierra fue bendita
Ofreció su persona al universo
Fervor tuvo, al realizar las obras
Invito al pueblo, para redimir al pueblo
Admiradas por los suyos se sentía

EMILIA

Estuvimos pensativos,…
Mirábamos los atardeceres terrenales
Imitábamos el vuelo de las aves
Legendarias leyendas inventamos
Imaginábamos mundos celestiales
Apareció Dios, unidos estuvimos

DORA

Dijimos una vez que nos amamos
Obedientes al ritmo de los besos
Recibimos el placer de las caricias
Amparados por la virtud de la inocencia

OFELIA

Ondas luminosas, repletas de luceros
Fantasía, iluminada de esperanza
Era como un rosal, movido por el viento
Los hombres suspiraban al mirarla
Ilusionados quedaban de por vida
A las flores canto sus esperanzas

LUCIA

Lula preñada de ilusiones místicas
Uvas cargadas de racimos otoñales
Cielo claro diáfano y brillante
Inspiración de los poetas sabios
Ambición de seres de otros mundos

AMPARO

Aguas cristalinas que bañan ilusiones
Mares majestuosos que arrullan los amores
Paraísos bondadosos de virtudes
Astromelias preñadas de recuerdos
Rosas perfumadas de luces titilantes
Ortigas florecidas de pasiones permanentes

GERMAN

Gente hidalga de tierras caldenses
Eran hombres honrados y honestos
Respiraban trabajo producción y saber
Mantenían unida la empresa
Atesoraban saber y nobleza
Nuestros éxitos, los debemos a ellos